Las agrupaciones auto-proclamadas representantes de los productores fonográficos, artistas, intérpretes y ejecutantes denominadas AIE y AGEDI, secuaces de la fatídica SGAE, continúan con su ataque a la libertad de expresión.

Después de demandar a nuestra emisora hermana en Asturias Radio Kras e iniciar una campaña de acoso a otros proyectos en todo el estado, ahora viene a por nosotros reclamando judicialmente 12.552,88€ o, en caso de que demostremos no tener ánimo de lucro, no emitir publicidad, y no recibir subvenciones (nos corresponde a nosotros dar pruebas de lo que llevamos 3 décadas haciendo) se conforman con  3.768.97. Todo esto en concepto de pago de  un canon atrasado  al  que, al  parecer (la ley les da la razón) deberíamos añadir de ahora en delante un pago mensual.

Sabemos que otras emisoras libres y comunitarias del estado pasaron  y están pasando por este mismo proceso de chantaje y extorsión a cargo de estas entidades usureras, incapaces de comprender la naturaleza de estos proyectos.

El Club Cultural de Oviedo, del que RadioQk es una de sus actividades, es una asociación cultural sin ánimo de lucro, inscrita en el registro de asociaciones de Asturias desde el año 1969. RadioQk es sin duda su proyecto más importante (contamos con una biblioteca popular y un grupo de montaña) y cumple este mismo mes 30 años en las ondas.

Nuestra financiación viene exclusivamente de las cuotas de nuestros socios  (10 euros para los parados y 15 para los trabajadores). De aquí sale nuestra capacidad para mantener este proyecto (alquiler, equipo etc…) ¿Cómo vamos a pagar este canon? Los socios de este club somos: Trabajadores, precarios, inmigrantes con y sin papeles, parados, minusválidos,  pensionistas, estudiantes. En radioQk participan: organizaciones sindicales, colectivos educativos, colectivos de inmigrantes, asociaciones juveniles, grupos terapéuticos de salud mental. ¿Tenemos nosotros que financiar a estas empresas? El dinero al parecer siempre sale de los mismos bolsillos.

Por nuestros estudios pasan cada año infinidad de artistas, cantantes, autores, las discográficas nos mandan cada semana sus discos para que los pongamos en nuestros programas, nunca ninguno de ellos nos manifestó que existiera en nuestra actividad el más mínimo conflicto con sus intereses, al contrario somos imprescindibles para estos artistas. ¿A quién representan?  por tanto estas organizaciones ¿Por qué ellos tienen el monopolio de la gestión de estos “derechos”? Nuestras puertas están abiertas, en cambio ¿Es transparente su gestión?

La presión de estas entidades está poniendo al borde de la desaparición a proyectos que llevan décadas trabajando de forma voluntaria para sus comunidades, garantizando el derecho fundamental  a la libertad de expresión e información al margen de los grupos de presión y toda la industria cultural. No se puede consentir

Entendemos que este conflicto va más allá de un hecho puntual, son dos formas completamente opuestas de entender el mundo cultural y la realidad social las que se enfrentan.

El suyo, un modelo que se derrumba día a día, piramidal, basado en la extorsión, la acumulación, en  aprovecharse del trabajo y el esfuerzo de otros.

Y  el nuestro, basado en compartir, en lo común, en el esfuerzo colectivo que llevamos practicando estos últimos 30 años.

Nuestro proyecto es una apuesta sostenida durante 30 años y con mucho recorrido que este tipo de chantajes no van a destruir.

Entre la libertad y la propiedad. Nos quedamos con la LIBERTAD

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